domingo, 27 de junio de 2010

Pobres

Ha llegado a mis manos el último informe de la Fundación Foessa, que pertenece a la obra social de la iglesia católica que conocemos por Caritas. La cosa no hubiera tenido demasiada transcendencia, por que como me dijo el otro día mi hijo a mi me da por leer cosas raras (aclaro que eso me lo dijo porque me “pillo” leyendo la constitución de los atenienses escrita por Aristóteles) . Pero en este caso se daba la circunstancia de que desde hacía unos cuantos años no me había leído un informe de la Fundación Foessa, bueno en realidad el anterior que me había leído lo hice teniendo 19 años y circulaba como semi clandestino conocido como el “informe Foessa sobre la sobre la situación social de España” .



Ya se que puede sonar extraño que hubiera dejado pasar tantos años entre las lecturas de ambos informes ( bueno no tantos solo 42 años) y sobretodo habiendo hace solo tres años estudiado Antropología social, pero eso es algo que pasa mucho te vas por los “cerros de Úbeda” y no atiendes a lo principal (Durante la Reconquista, Fernando III el Santo estaba esperando a las puertas de Úbeda a un determinado caballero para sumar sus fuerzas a la toma de la ciudad, como este no llegara a tiempo la tomaron sin su intervención y cuando llego puso de escusa que se había perdió por los cerros de Úbeda)



Asi que me he vuelto a beber en las fuentes del conocimiento sociológico de cómo esta España en el último informe de la Fundación Foessa y me he horrorizado mucho mas que cuando leí en plena dictadura el que elaborara casi de tapadillo el que luego sería el sociólogo por antonomasia, como el Arguiñano de la sociología en España, hoy contertulio de Intereconomía, Amando de Miguel.





El último informe de la Fundación Foessa dice que en España hay 9.000.000 de pobres, entendiendo como tales a quienes tiene ingresos menores a 6000 euros al año, esto es tiene menos de 495 euros al mes. Estos son 22,7 por ciento de la población que se instalan en a más de 3 millones de hogares españoles, los cuales en más de un millón de hogares sus ingresos oficiales son prácticamente cero euros.


Lo curioso es que en el periodo cinco años hemos aumentado el número total de pobres en 5.000.000 y al mismo tiempo hemos también aumentado el número de funcionarios, ya tenemos los mismos funcionarios que en Japón, esto es 4.000.000, con la diferencia de que Japón tiene 100 millones de ciudadanos más que en España.


¿Cómo se tiene que interpretar estos dados objetivos?


La existencia de tal número de personal en situación de pobreza tiene para mí una doble lectura. En primer lugar pienso en el drama personal que estas personas tienen que estará pasando y en segundo lugar “el caldo de cultivo” que para los movimientos sociales de tinte revolucionario significa tal número de personas al borde de la marginalidad social.


El aumento desproporcionado de funcionarios y la comparación de su número con el total de la población es un hecho igualmente inquietante pues ya no se trata de que sean un numero ilógico el que tengamos un 0,086 de funcionario por cada habitante de este país cuando los japoneses tienen solo 0,028,, además tal cosa significa que nuestra carga tributaria es muy superior.


Nuestra sociedad del bienestar tiene que estar, por narices en quiebra técnica, porque más pobres y mas funcionarios lleva necesariamente a un aumento del gasto corriente (en contabilidad el gasto corriente es el gasto que no produce lo contrario al gasto en inversión ) que sale directamente de los impuestos o del endeudamiento, si hay muchos pobres estos por su propio estado lo primero que hacen es no pagar los impuestos directos lo que reduce los ingresos del estado y dejar consumir lo que reduce los ingresos estatales por impuestos indirectos, así que lógicamente la única salida que le queda al estado es el endeudamiento, normalmente esto se traduce en la emisión de deuda pública 10 años.


Lo que supone que hay que recortar gastos por parte de la administración pública, algo que se traduce en menos inversión en obras públicas, en menos gastos en educación, en sanidad, en servicios esenciales como policía, administración judicial o infraestructuras. Y un buen día nos daremos cuenta de que el estado del bienestar generalizado del que veníamos disfrutando ya no existe.


¿Seremos todos pobres y pasaremos hambre?


La actual crisis económica tiene su origen la situación en los mercados financieros y la regulación del sector no en una situación de producción de alimentos, se trata de que no tenemos dinero para comprar, no que no existan que comprar.


Los números mundiales son claros: la tasa de crecimiento de la población ha bajado de manera drástica desde 1980 mientras que la disponibilidad de cereales ha seguido creciendo más deprisa que la población. La producción de alimentos per cápita ha crecido desde 1960.


El sistema económico mundial depende muchos factores que los estados no pueden controlar, a pesar de los foros de discusión y acuerdos como el G20 que actualmente se celebra en Canadá, si bien es cierto que la existencia de agrupaciones de estados bajo una normativa económica común, como es el caso de la Unión Europea, es de una ayuda fundamental para evitar situaciones de hambre generalizada, que darían lugar a revueltas populares que pondrían en peligro la paz social.


La asistencia social, la economía sumergida y la prostitución en ambos géneros, son los recursos más habituales que se utilizan para obtener alimentos o dinero para comprarlos, antes que el robo o la violencia, pues los sistemas policiales modernos son más eficaces de los que se suele pensar a nivel de la delincuencia común, al menos eso dicen las estadísticas





Por lo tanto la situación social como consecuencia de la crisis financiera es que los individuos de forma general están degradando su calidad de vida y su integridad moral. Las preguntas sin respuesta son hasta que niveles y durante cuánto tiempo se podrá mantener esta situación.


No hay comentarios: