viernes, 19 de marzo de 2010

Adictos al gasto corriente

Es algo normal que un adicto, a cualquier cosa que cueste dinero, cuando se encuentra sin “blanca” lo primero que haga sea buscar dinero donde sea, cuando lo más fácil y más barato hubiera sido darse de baja en el vicio al que es adicto. Sabido es que el consumo en cualquier tipo de adición es improductivo puesto que no produce, lo que se llama en contabilidad, ningún activo.

Vamos que el vicio es simplemente tirar dinero. Como saben los familiares y los amigos de los adictos pues ellos, por cercanía, suelen las primera victimas del afán recaudatorio del adicto.Y los fumadores que despues de miles de pitillos solo consiguen afecciones pulmonares varias.

Con el gasto corriente de la administración pública ocurre lo mismo que con el consumo de cualquier cosa que sea un vicio, tampoco produce ningún activo. Es un gasto que no se puede evitar solo se puede aumentar o disminuir.

Mi paisana Elena Salgado, que viene de casta de funcionarios, sabe muy bien que es el gasto corriente y que su obligación como ministra de hacienda es encontrar dinero para pagarlo y como buena ama de casa sabe que el dinero solo sale de dos sitios, del endeudamiento o de los ingresos. Para endeudarse están los Bonos del Estado, esos que fue a vender a Londres y para los ingresos están los impuestos, de los cuales el principal es el I.V.A.




Como no se puede endeudar mas, que para eso está la comunidad europea vigilante, pues nuestra ministra ha decido aumentarnos los impuestos antes de quitarse del vicio de gastar y olvidando lo que hace toda buena ama de casa, es ahorrar. Vamos en vez de ternera comprar pollo y en vez de cigalas comer langostinos.

Pero como ahorrar significaría dejar de pagar a quienes sostiene al gobierno, y aquí el juego consiste no en gobernar esto es administrar si no en mantenerse en el gobierno cuanto más tiempo mejor, para engordar a los propios y a los afines.

El pago de los impuestos ha sido históricamente el detonante de muchas guerras de todo tipo y condición. Asi el “Boston Tea Party” que dio lugar a la independencia de los Estados Unidos de Gran Bretaña tiene su origen por subir los impuestos sobre la importación de Te, algo que no previeron los recaudadores de aquel entonces. La “Marcha de la Sal” promovida por el inventor de la huelga de hambre como método de presión política, esto es Gandhi, fue originada por los impuestos establecido sobre este producto por el virrey de la India, que tan poco se dio cuenta que aquello llevaría a la independencia de esa colonia británica. Aquí en España también tuvimos un motín por la carestía de alimentos y la subida de los precios ocasionadas por las medidas del ministro de hacienda Esquilache y es que las revueltas antifiscales, suelen unir a las clases sociales con la velocidad que arde la estopa.

El gobierno se ha tomado a coña la llamada a la “rebelión civil” contra la subida del IVA de la condesa consorte de Murillo y a pesar que ella misma le ha quitado de cara a la galería los matices de “insumisión fiscal”, lo cierto es que su proclama de que va a sacar mesas a la calle para recoger firmas,  tiene muchas similitudes con los métodos de la llamada “desobediencia civil”  y estas cosas las carga el diablo, porque se empieza por una mesa testimonial, que ante el éxito obliga a una manifestación en la capital , que ante el éxito lleva a manifestaciones en todas las ciudades importantes y ya tenemos el caldo de cultivo de una insubordinación fiscal, a la que se apunta todo el mundo porque ¿a quien le gusta pagar impuestos?.





Los gobiernos de tipo socialista se basan en el reparto entre los “clientes” de los ingresos del estado, de tal modo que la minoría afín al partido recibe de modo directo parte de los recursos que entrega la mayoría de la población. Esto no deja de ser una repetición del sistema de relaciones patrón-cliente que existía en la antigua roma, donde un patricio, que era de la única clase social que podía acceder a la estructura de la administración pública, establecía una relación benefactora con un grupo de plebeyos, clase inferior que si tenía derecho a votar en las elecciones. Dicho en términos modernos, los plebeyos formaban el cuerpo de los electores y los patricios eran los que formaban el cuerpo de los posibles electos. Como ahora, todos los ciudadanos podemos votar pero solo los que pertenecen o son presentados por los partidos políticos pueden ser votados, en la práctica es así pues los no pertenecientes a partidos políticos no tiene capacidad para ser candidatos, dado el coste y la organización que se necesita.

Pues en la antigua Roma ocurría que los patricios, los que podían ser votados, organizaban entorno a ellos una organización de patronazgo con sus clientes plebeyos, los que votaban, de tal forma que si salían elegidos repartían beneficios entre su grupo afines, mediante darles beneficiosas encomiendas que pagaban todos los ciudadanos romanos, la más clásica era la recogida de basuras, nombramientos de cargos inferiores que dependía de la voluntad del elegido, etc. Etc. Vamos igual que hacen hoy en día los socialistas y algunos otros grupos políticos nacionalistas, como Unión Mallorquina en estos lares.

Pero para atender a la clientela se necesita dinero, se necesita atender “al gasto corriente” y antes de quitar “pesebres” que llenar pues se sube los impuestos a todo el personal como hace la buena de Elenita, orensana de pro. La lástima es que este estado socialista del PSOE no usa los métodos coreanos y fusila a sus ministros cuando la crisis deja sin pan al pueblo, del que todos viven del cuento  que seguramente se esmerarían mas en hacer su trabajo de meros administrativos, eso sí de altos vuelos y con coche oficial.

Pongo la foto del último ministro coreano fusilado por aquello de si las barbas de tu vecino ves cortar pon las tuyas en remojo.



1 comentario:

Jose dijo...

Cuanta razón llevan tus palabras. Está claro que de la manera como está montado el sistema, se retroalimenta para que los que están sigan chupando del bote y los que los apoyan, sigan apoyando a cambio de recibir su parte, da igual el color político.
Luego los que se quejan de esto son unos antipatrióticos que solo se quejan y no aportan soluciones al problema.
Porque subir el iva para mi no es una solución, sabiendo como nos las gastamos en España con lo del famoso "¿con factura o sin factura?".
Es un poco cuestionable que si ahora el estado recauda x en concepto de iva, ahora va a recaudar un 2% más, por dos simples razones: tal vez el consumo no continúe igual que ahora y baje a partir de julio, o pensando un poco mal el dinero b empiece a hacer más acto de presencia que nunca.